martes, 27 de marzo de 2012

Vida de un escritor, de Gay Talese


Desde que compré y comencé a leer este libro, surgieron  en mí unas ganas de periodismo insaciables que poco a poco lograron convertirse en todo un mar de ideas y publicaciones. Y lo sé, entiendo qué piensan.

Saborearme y tragarme Vida de un Escritor requirió de más de un mes y varias leídas ya que, para conocer el circulo social, el ambiente normal, y todo lo que se formó alrededor de Gay Talese es necesario tener en cuenta el contexto político, económico y cultural en el que está basado el libro. La lectura es agradable, es Talese, y quizá sea bueno recibir toda, o algunas de sus influencias.

El libro es una autobiografía que comienza con el relato de su niñez –la de Talese- en Nueva Jersey. Saber que es un hombre que reconoce y valora sus orígenes de sangre, y que aun recuerda sus modelos y sus primeros pinitos en el periodismo y la escritura, es satisfactorio en la lectura. No del todo viene siendo que uno mientras lee, se haga imagen de la atmósfera en la que creció y de lo que funcionó en la  construcción de su carácter.

La forma en la que recuerda y describe todos los lugares y personas que encontró por donde pasó, y las que lo marcaron, me deja con la sensación de también haberlos visto, olido, de haber hablado con ellos, o aún mejor, de haber estado en esos momentos junto a Talese. El caso del restaurante Elaine's fundado por Elaine Kaufman y el cual era visitado por toda una tropa de intelectuales neoyorquinos al parecer le llamó la atención, por lo que escribió toda su experiencia con Kaufman y Gnolo quienes eran protagonistas en estos espacios.

Es exquisita la lectura, y encanta la forma que tiene Gay Talese de empaparse de todo lo que ve y oye, un ejemplo claro es lo que escribió sobre la crisis racial que vivió Estados Unidos durante los sesentas que marcó el inicio de toda una batalla de derechos humanos y civiles en la cual el escritor estuvo presente y vivió paso a paso aquellos momentos en el sur de Alabama.

El ritmo con el que comienza a narrar cada relato, se vuelve algo persuasivo y atrae al lector de forma segura. Cada narración comienza con un presente, y termina con un pasado. El libro es una combinación anedótica que está marcada por grandes sucesos, como su visita al sur de Italia, por ejemplo.

Leerlo significa conocer toda su experiencia en el reconocido diario estadounidense The New York Times y quizá por eso deba ser una lectura obligatoria en la academia.

Por algo será uno de los padres del nuevo periodismo junto a Tom Wolfe.

"Con frecuencia, escribir es como conducir un camión por la noche sin luces, perderse en medio de la carretera y pasar una década en una zanja."

"Era imposible acusar a nadie, pues nunca podía identificar quién había tenido la culpa, pero constante e infructuosamente me quejaba con el gerente por el maltrato que recibía mi amado TR-3, cuyas abolladuras eran, cada una, como un hueco en mi corazón." (p. 159)

"Lewis era un antiguo integrante de los Freedom Riders que, manteniendo la lealtad a su definición de << urgencia moral >> al comienzo de los sesenta, nunca se echó para atrás frente a los puños, los bates de béisbol o las armas de las hordas de blancos y policías que desaprobaban sus viajes por el Sur en autobuses interestatales, en compañía de otros activistas, para luego desfilar por terminales de transporte, con el fin de denunciar los avisos en los que se leía: HOMBRES BLANCOS,HOMBRES DE COLOR, SALA DE ESPERA PARA BLANCOS, SALA DE ESPERA PARA GENTE DE COLOR [...]" (p. 231)

"Refunfuñábamos constantemente acerca de los correctores, que era las primeras personas de la sala de redacción que leían lo que habíamos escrito y tenían la autoridad de arreglar nuestros artículos y recortarlos o reescribirlos completamente, sin consultarnos y sin quitar las firmas que nos identificaban como autores" (p. 284)

"A veces parecía como si los periodistas tuviésemos una alianza con la industria de la comida rápida, porque al igual que ésta, preparábamos en el momento las órdenes de aquellos consumidores a los que les gustaba recibir la información y las ideas a medio cocinar." (p. 301).


Reseña publicada en la Revista Sin Pretextos.

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